Guía para visitar el Collioure de Antonio Machado

por | Ago 9, 21

De Collioure echamos de menos todos nuestros veranos. El trasiego de las fiestas durante el día. La banda ensayando en el Café Solá. Esas personalidades con sus grandes y viejas espaldas reposando sobre la pared esperando Dios sabe qué. Un café. Las piedras en la playa y nuestra hija con un cubo y una pala. Ver pasar el tiempo sin prisa.

Contemplar ese conjunto fotográfico increíble y llorar. Luego acercarnos a la tumba de Antonio, unas flores y el crujir, nuevamente, de las piedras bajo nuestros pies. Comprar el pan en la rue Saint-Vincent y saborear unos instantes las almendras amargas del sacristain, con su dulce crema y su dulce azúcar. Subir la cuesta que nos lleva a casa y dejar que llueva sobre nosotros el perfume de las rosas.

Despedirnos, en la última noche, mirando el reloj, sentados en la playa. Y antes de marcharnos, bien temprano, pasear por la placette, porque siempre es día de mercado cuando nos vamos. Y visitar nuevamente a Antonio y sentir esa triste deuda. Otra vez.

Y a ese lugar que nos hizo felices seguimos tratando de volver y volver. Un verano más, un verano menos. Pero, ¿qué visita debemos hacer si llegamos a este bonito pueblo costero siguiendo los pasos que recorrió Antonio Machado? Esta es nuestra ruta machadiana recomendada en Collioure.

Bajando desde la estación de ferrocarril de Collioure para llegar a la Placette o Plaza Maréchal Leclerc | Foto: Salvia-Hill

La estación de ferrocarril de Collioure

El primer lugar al que llegaron la familia Machado (Antonio Machado, José Machado, Matea Monedero y Ana Ruiz) fue la estación de ferrocarril de Collioure. Hoy es una estación moderna, a la que llegan y de la que salen varios trenes hacia el sur y el norte, dirección a Perpiñán y Portbou, respectivamente. Los Machado llegaron a Collioure sobre las 17.30 del 28 de enero de 1939, en un día de intensa lluvia y frío.

El camino hasta el pueblo avanza en una ligera pendiente hasta la placette: es la avenida Aristide Maillol y la plaza del Maréchal Leclerc. Durante este recorrido, Corpus Barga cogió en brazos a la madre de Antonio Machado y esta pronunció aquello que se ha hecho tan célebre: ¿Cuándo llegamos a Sevilla? Ana Ruiz se encontraba exhausta y enferma, así que no es extraño que estuviera desorientada.

Justo al lado de la Conserverie La Belle-Iloise está Vins d’Auteurs, antigua mercería de los Figuères. | Foto: Salvia-Hill

La antigua mercería de Juliette Figuères

Los primeros que acogieron a Collioure a Antonio Machado y los suyos fueron el matrimonio Figuères. Ella, Juliette, regentaba una pequeña mercería. Y aunque no reconocieron al poeta, acogieron a aquella familia en sus primeros minutos en la localidad. Allí les sirvieron un café con leche y les recomendaron un lugar para alojarse: el Hotel Bougnol-Quintana, aunque antes ya se lo había prescrito Jacques Baills, el joven ayudante del jefe de estación que vivía en ese mismo hotel y ayudaba a la dueña, Madame Quintana, con las cuentas.

Si hoy buscas esa pequeña mercería, no la encontrarás. Justo bajando de la estación debes buscar una tienda de vinos con aire gourmet. En Vins d’Auteurs se venden vinos de distintas variedades autóctonas: Banyuls, Maury, Muscat de Rivesaltes, Rivesaltes o Vieux Millésimes. Sus cristales bien pueden recordarnos a los cristales tras los que el matrimonio Figuères vio llegar a la familia Machado esa tarde del 28 de enero.

Al fondo, el Hotel Bougnol-Quintana, al otro lado del Dovy. | Foto: Salvia-Hill

El Hotel Bougnol-Quintana

Los Figuères llamaron a un taller cercano para que un taxi pudiera acercar a la familia al hotel. Os sorprenderá ver que el Bougnol-Quintana está justo enfrente, al otro lado de la placette. Sin embargo, el río Dovy (hoy un sendero prácticamente vacío) bajaba lleno y la familia no se vio capaz de dar la vuelta para cruzarlo. Pauline Quintana ofreció dos habitaciones a la familia, que se hospedaba en la parte de arriba. El ambiente era un tanto revoltoso en el comedor, donde se encontraban con militares y otros huéspedes. Pauline fue muy generosa con la familia, prestando a Antonio Machado y su hermano José camisas para ponerse. No hay que perder de vista que lo habían perdido todo. Incluso eso.

Hoy el hotel se encuentra abandonado, en el sentido de que se trata de un edificio emblemático, pero vacío y sin utilidad. Sus actuales propietarios y el ayuntamiento no se han puesto de acuerdo para formalizar la compra. La voluntad del consistorio era la de hacer de este un espacio para la memoria de Antonio Machado y los exiliados. Por ahora habrá que esperar. Aquellos que han podido visitar la casa cuentan que la cama en la que falleció el poeta sigue prácticamente intacta, así como parte del mobiliario. Sin embargo, el inmueble se encuentra cada vez más deteriorado.

La emblemática iglesia de Collioure y las casitas de pescadores desde la playa. | Foto: Salvia-Hill

La playa, el puerto y las casitas de pescadores

Antonio Machado tan solo salió un par de veces a dar un paseo por Collioure, puesto que su salud no le permitía mucho más. Así lo recogen los testimonios de la época. Uno de esos paseos fue para ver el mar, acompañado de su hermano José. En 1939 la playa de Collioure no era la que es hoy, aunque es fácil trasladarse a esa época.

Sentado sobre una de las barcas amarradas, Machado alzó su bastón, señaló hacia las preciosas casitas de pescadores y dijo: “Quién pudiera vivir ahí, tras una de esas ventanas, libre ya de toda preocupación”. Los dos hermanos regresaron en silencio por el paseo hasta el hotel. Hoy esta es una de las calles más turísticas de la localidad, salpicada de restaurantes, puestos de helados y tiendecitas. Sin embargo, y según la hora y la época del año, uno puede hacer este camino tranquilamente, inmerso en sus pensamientos y en completo silencio.

Desde el Bougnol-Quintana, la placette en la que se celebra el mercado los miércoles y domingos. | Foto: Salvia-Hill

La placette o Place du Maréchal Leclerc

El Marché Traditional de Collioure se celebra todos los miércoles y domingos por la mañana. Aquí se reúnen comerciantes franceses que ofrecen productos tradicionales y artesanía. Uno puede encontrar aquí todo tipo de frutas y verduras, cerámica, carnes y embutidos, quesos, patés, camisetas e incluso obras de arte. También se sirve comida preparada, como pollo asado y pizza, lo que sin duda es ideal para viajeros. Algunas veces hay un puesto de pescado fresco, en el que venden ostras.

En nuestro cómic recreamos aquí una conversación de Antonio con su hermano José, pero también con el matrimonio Figuères, que les prestó amablemente dinero para que pudieran comprar sellos y escribir a las hijas del segundo, que estaban exiliadas en Rusia.

El archivo de la Fundación Antonio Machado en Collioure

En tu paseo por la placette seguramente te des cuenta de que en uno de los extremos de la plaza está un edificio moderno, muy singular. Además de la biblioteca, aquí se encuentra la sede de la Fundación Antonio Machado y su archivo, “Palabras en el tiempo”, es una maravilla documental dirigida por la Doctora Verónica Sierra Blas (Universidad de Alcalá de Henares).

Aquí se recogen, leen y clasifican miles de misivas que llegan directamente al buzón que la Fundación instaló hace décadas en la tumba del poeta. Todos los años, en el fin de semana en que se cumplen años de la muerte del poeta (22 de febrero), la Fundación organiza unas jornadas en las que se invitan a expertos de todo el mundo para conversar sobre la figura del poeta y honrar su memoria.

La tumba de Antonio Machado y Ana Ruiz, su madre. A la derecha, el buzón de la FAM | Foto: Salvia-Hill

La tumba de Antonio Machado en Collioure

Reservamos para el final del recorrido la tumba de Antonio Machado, situada en el cementerio de Collioure. Os recomendamos llegar hasta aquí desde el Hotel Bougnol-Quintana, serpenteando las callejuelas silenciosas. Es un recorrido corto, pero muy bonito, que invita a la calma y el recogimiento, más allá del trasiego habitual de la calle principal.

La puerta del cementerio siempre está abierta y no es extraño encontrarse aquí con personas que han viajado hasta Collioure para homenajear al poeta. Por eso, si quieres quedarte solo para hablarle y pensar el poeta en intimidad, lo más recomendable es hacer la visita a primera hora de la mañana.

Si quieres, y sabiendo que la Fundación recoge y clasifica las cartas y postales que todavía hoy recibe Antonio Machado, puedes preparar la tuya y depositarla en tu visita. Verás que la tumba está llena de flores, mensajes, banderas republicanas y piedrecitas con las que los miles y miles de lectores presentan sus respetos al poeta.

Nuestro recorrido termina aquí, pero verás que Collioure tiene infinidad de lugares preciosos por descubrir. No dejes de pasear por su playa, su templo (la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles) y sus acogedoras calles. Allí encontrarás, como tesoros escondidos, las casas de grandes artistas locales mostrando y vendiendo su arte. Una magnífica oportunidad para llevarte a casa un recuerdo de Collioure para siempre.

Descubre los últimos días de Antonio Machado en Collioure a través de ‘Antonio Machado. Los días azules’, la novela gráfica que revive los días de guerra y exilio del poeta.

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